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Los pequeños cambios en la forma de sembrar generan grandes resultados al cosechar

El productor José del Carmen Chí Nah brinda su testimonio como participante del proyecto Milpa Sustentable en la Península de Yucatán y muestra su parcela como ejemplo de los beneficios de implementar Agricultura de Conservación.

Por: Edgar Martín Miranda Gamboa, formador de técnicos para el estado de Yucatán.
6 de agosto de 2019.
Por: Divulgación-CIMMYT
24 de septiembre de 2019

Espita, Yuc.- Don José del Carmen Chí Nah es un productor de la localidad de Nacuché, municipio de Espita, en el oriente de Yucatán. Forma parte del proyecto Milpa Sustentable en la Península de Yucatán, que impulsan el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y la Fundación Haciendas del Mundo Maya (FHMM). Como participante de este proyecto (desde el ciclo primavera-verano 2018), don José ha implementado prácticas sustentables de Agricultura de Conservación, obteniendo buenos resultados en su parcela, en beneficio de la seguridad alimentaria de su familia.

Dejar la totalidad del rastrojo y modificar el arreglo de la parcela (sembrar en surcos con una distribución distinta y optimizada de las semillas) han sido los principales cambios —pequeños, pero significativos— que ha hecho en su tierra de cultivo. Estos cambios constituyen auténticas innovaciones en su sistema de producción, pues en la región predomina la quema de rastrojos y la siembra mateada (la cual favorece un crecimiento desigual de las plantas y una mayor población de malezas), prácticas que inciden negativamente en los rendimientos.

Con el acompañamiento técnico que le brindan los asesores del proyecto, ahora siembra dos semillas en un marco de 100 cm entre hileras y 50 cm entre plantas (con la siembra mateada la distribución de las semillas no era uniforme y empleaba un mayor número de estas). “Antes sembraba muchas semillas por golpe, y cuando ponía el fertilizante, no veía resultados. Ahora veo el efecto del fertilizante, porque le pongo la misma cantidad, pero las plantas son menos y lo aprovechan mejor. Cosecho mazorcas más grandes y llenas; antes cosechaba pequeñas y sin granos”, comenta.

Al visitar la parcela de don José, se nota un mejor desarrollo de las plantas, las cuales aprovechan más el agua que capturan los suelos gracias a que deja el rastrojo. Según cuenta, uno de los principales retos a los que se enfrentó fue el manejo de arvenses, pero le ha dado solución con el acompañamiento técnico que ha recibido, iniciando las labores de preparación del suelo de manera tardía, es decir, en fechas próximas a la siembra.

Cuando compara la sección de parcela que trabaja con labranza convencional (la cual estableció como testigo) con la que labora con Agricultura de Conservación y otras prácticas sustentables (como el Manejo Agroecológico de Plagas y la fertilización adecuada), ve muchas diferencias. Para compartir su experiencia e invitar a otros productores a que adopten prácticas sustentables, en su parcela se realizarán —próximamente— eventos demostrativos en favor de la Agricultura Sustentable.

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